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Una de las garantías que nos daba el "estado del bienestar" al que estábamos acostumbrados hace unos años era el hecho de que las pensiones públicas estaban garantizadas por el sistema nacional de pensiones de la seguridad social.

Pero la crisis ha demostrado que esto no es así y que el ahorrar para la jubilación es algo que cada día debe de estar presente en la mente del ciudadano ya que, de continuar la situación como está hasta ahora, con mucha probabilidad la hucha de las pensiones puede que se vacíe antes de que muchos de los que contribuyeron a llenarla lleguen a cobrar algo de lo aportado.

La creencia de que la hucha de las pensiones era inagotable estaba en el aire. Pero el incremento de las cifras de desempleo, con la consiguiente reducción en el número de cotizantes (o sea, de los que aportan a la hucha de las pensiones), la involución que está experimentando la pirámide poblacional española donde ya se iguala el número de nacimientos con el de fallecidos y por lo tanto el consiguiente envejecimiento de la misma, contribuya por un lado a que haya que endurecer las condiciones para el cálculo de las pensiones, o sea, cotizar más tiempo para poder llegar al 100% de la pensión (de 35 a 37,5 años), así como por otro a prolongar la fecha de jubilación para tardar más en cobrar la pensión (de 65 a 67 años).

Todo encaminado a que los pensionistas del futuro cobren menos cantidad al mes y durante menos tiempo con la finalidad de conseguir que la hucha llegue para todos y no se vacíe antes de tiempo. Ambas situaciones hacen que ahorrar para la jubilación pase a ser un tema importante en la planificación de la economía doméstica.

Y un problema en la actualidad, ya que planificar ahorros a largo plazo redunda en reducir el dinero que se dispone en este momento para el consumo directo lo cual, de forma indirecta, contribuye al estancamiento de la economía.

Pero cada uno tiene que analizar sus circunstancias personales y profesionales y en base a ellas realizar una planificación.


 

Productos financieros de ahorro para la jubilación

Para ahorrar para la jubilación muchos productos financieros están a disposición de los ciudadanos. Algunos son meros instrumentos de ahorro para cuando nos llegue el retiro laboral mientras que otros, además de cumplir con este objetivo, poseen incentivos fiscales que los pueden convertir a la vez que en productos de ahorro en productos de planificación financiera y diferimiento del pago de impuestos.

El ejemplo más claro entre estos últimos son los planes de pensiones que permiten el obtener una desgravación fiscal.

Otros productos como los planes de jubilación no poseen beneficios fiscales pero también persiguen el conseguir ahorrar para la jubilación además de tener una mayor posibilidad de disponer del dinero ahorrado en estos que en los planes de pensiones de los que hablamos anteriormente.

Otros productos pensados en ahorrar para la jubilación son los denominados como PIAS o planes individuales de ahorro sistemático, que también poseen ventajas fiscales de tal forma que las ganancias de este producto quedarán exentas de tributación si se han obtenido en al menos diez años y se perciben en forma de renta vitalicia.

No son estos los únicos productos que hay ahora mismo en el mercado con esta finalidad aunque sí son los más contratados.

La decisión de optar por estas modalidades de ahorro a largo plazo y por contratar cualquiera de los productos antes comentados dependerá fundamentalmente del perfil de cada persona y de su vida laboral previa que dé lugar a la obtención de la pensión de jubilación.

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